Cuándo conviene
Una web en varios idiomas conviene cuando una parte importante de los clientes no habla el tuyo: turismo, náutica, exportación, servicios para quien se traslada, negocios cercanos a fronteras o en ciudades internacionales. No conviene añadir idiomas «por completar»: cada idioma hay que mantenerlo con el tiempo.
Qué idiomas elegir
Parte de los datos: de dónde vienen tus clientes, qué idiomas oyen más tus colaboradores, de qué países llegan las solicitudes. Mejor tres idiomas completos y cuidados que ocho a medias.
El inglés suele ser el segundo idioma adecuado, pero no siempre: para un negocio cerca de la frontera con Francia, el francés puede importar más.
Cada idioma debe estar completo
Una versión traducida a medias hace más daño que ninguna traducción. También hay que traducir menús, botones, formularios, mensajes de error, textos alternativos de las imágenes, títulos y descripciones para los buscadores. Y el cambio de idioma debe llevar a la página equivalente, no a la portada.
Aparecer en cada país
Cada idioma necesita direcciones propias (por ejemplo /es/ para el español) y enlaces que indiquen a los buscadores qué páginas se corresponden. Así, quien busca en alemán encuentra la versión alemana.
Las traducciones automáticas son un buen punto de partida; los textos importantes —la portada, los servicios, las condiciones— conviene que los revise un nativo.
- Direcciones separadas por idioma
- Enlaces hreflang entre versiones
- Títulos y descripciones traducidos
- Revisión nativa de los textos clave
