El objetivo principal
Antes de hablar de colores y páginas, pregúntate qué tiene que conseguir la web. ¿Más llamadas? ¿Más solicitudes de presupuesto? ¿Reservas? ¿Darte a conocer en una ciudad nueva? Un objetivo principal claro guía todas las decisiones posteriores: qué poner arriba, qué botón destacar, qué quitar.
La información que solo tú conoces
Los textos podemos escribirlos nosotros, pero los datos vienen de ti. Prepara una lista de servicios o productos, con las diferencias entre ellos; horarios y periodos de cierre; dirección y zonas en las que trabajas; datos de contacto que publicar; condiciones importantes para los clientes.
Añade las preguntas que los clientes te hacen más a menudo: son la mejor fuente para las preguntas frecuentes y para los textos.
- Servicios o productos, con sus diferencias
- Horarios, cierres, zonas atendidas
- Datos de contacto que publicar
- Condiciones importantes: plazos, modalidades, qué incluye
- Las preguntas que los clientes hacen siempre
Fotos y logotipo
Las fotos reales de tu negocio —lugares, trabajos, productos, personas que hayan dado su consentimiento— valen más que cualquier imagen genérica. Si no tienes buenas, valora una sesión de fotos antes de la web.
Del logotipo necesitamos el archivo original, a ser posible vectorial (SVG, PDF o AI). Si no lo encuentras, pídeselo a quien lo diseñó.
Accesos y servicios existentes
Si ya tienes un dominio, una web antigua, buzones de email o una ficha del negocio en Google, recupera los accesos o al menos averigua a nombre de quién están. Es el punto en el que los proyectos se atascan más a menudo: un dominio a nombre de un antiguo proveedor puede tardar semanas en recuperarse.
